Los lavados nasales en bebés y niños
Los bebés y niños pequeños respiran principalmente por la nariz, por lo que la presencia de mocos puede dificultar significativamente la respiración, el sueño y la alimentación. Los lavados nasales son una técnica útil para aliviar la congestión nasal, especialmente porque los más pequeños no saben cómo sonarse la nariz y ayudan a mantener las fosas nasales limpias y libres de secreciones.
Cómo hacer lavados nasales
Utilizando suero fisiológico, que actúa como un pañuelo para los más pequeños. Se recomienda administrar suero a temperatura ambiente, usando 1.5-2 ml por fosa nasal en niños pequeños y hasta 5 ml en niños mayores. Para aplicarlo, se puede acostar al niño y girar su cabeza hacia un lado, aplicando el suero con determinación en el orificio nasal superior.
Los lavados deben realizarse según sea necesario, siempre buscando el confort del niño para que pueda respirar mejor. No es recomendable usar aspiradores nasales con demasiada frecuencia debido a la sensación desagradable que pueden producir en los oídos y el potencial de resecar la mucosa nasal.
Precauciones para los lavados nasales
Es importante utilizar un dispositivo distinto para cada niño para evitar la transmisión de infecciones. También es recomendable limpiar y desinfectar estos dispositivos regularmente para evitar la contaminación por gérmenes.
Aunque los lavados son muy beneficiosos, no suelen ser del agrado de los niños. En algunos casos, puede requerirse de sujeción firme durante el procedimiento para asegurarse de que se realiza correctamente. Se sugiere realizarlos antes de dormir y antes de alimentar al bebé para maximizar el confort.
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Video explicativo para realizar lavados nasales
Nuestra pediatra, la doctora Blanca Díaz-Delgado, nos cuenta brevemente los consejos más importantes para gestionar la gastroenteritis aguda en niños.
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