Mi bebé ya ha cumplido 6 meses y voy a empezar con la alimentación complementaria, es decir, con la introducción de nuevos alimentos. Pero, ¿cómo puedo o debo hacerlo? ¿Hay una manera establecida? ¿En todos los niños/as se puede realizar de la misma forma? ¿Cuál es la mejor opción?
Está claro que al inicio las dudas nos invaden y buscamos respuestas a preguntas que posiblemente no las tengan, pues no existe la “mejor manera de hacerlo” ni un método estrella. Lo que sí que tenemos que tener claro es que cada niño/a es diferente y debemos optar por lo que mejor se adapte al pequeño/a. Los padres, asesorados por los profesionales, son quienes deciden cómo llevar a cabo este proceso.
Es fundamental dejar claro que el principal alimento durante el primer año de vida es la leche, de aquí que durante este período a los niños/as los llamamos “lactantes”. Así pues, durante el primer año, la alimentación complementaria será lo que su propio nombre indica, un complemento a la leche (materna o artificial) y no el sustrato alimenticio fundamental.
Entre los métodos de alimentación complementaria, nos centraremos en el novedoso “Baby-led Weaning (BLW)”, o su traducción del inglés “alimentación complementaria dirigida por el bebé”. El BLW puede llevarse a cabo a partir de los 6 meses, según este método el propio lactante es el que se lleva a la boca alimentos en trozos no triturados y adaptados a él. Los toma de manera autónoma, decidiendo qué y cuánto ingerir.
No todos los bebés pueden recibir la alimentación mediante este método, pues se deben cumplir una serie de requisitos. En caso contrario, puede ser peligroso para nuestro hijo/a.
Se debe cumplir lo siguiente:
Se le deben ofrecer los alimentos troceados de forma que sean fácil de agarrar (por ejemplo en forma longitudinal o de bastoncillo) y de consistencia semiblanda. Se utilizarán al principio métodos de cocción sencillos.
La introducción será paulatina, es decir, se introducirá un alimento nuevo aproximadamente cada 3 días para detectar posibles alergias si las presentara. Según se vayan tolerando cada vez se dispondrán de un mayor número de alimentos para ofrecer a nuestro bebé.
Se deben evitar alimentos que conlleven alto riesgo de atragantamiento como frutos secos enteros, uvas, cerezas, aceitunas, manzana y zanahoria cruda, salchichas, caramelos, etc. Así como alimentos no indicados por la edad del niño/a como el azúcar, la sal, la miel, el pescado azul de gran tamaño, las espinacas, acelgas, etc.