Ah, el chupete. Ese pequeño objeto milagroso que parece calmar todas las tormentas de un bebé… hasta que un día, de repente, te das cuenta de que toca decirle adiós. Sí, sabemos que no es fácil, ni para ti ni para tu peque. Pero si has llegado hasta aquí es porque ya lo tienes en mente: es hora de dejar el chupete.
Ahora, hablemos claro. No hay recetas mágicas, no hay un «día perfecto» para dejar el chupete que funcione para todos los niños. Pero lo que sí hay son pequeños trucos, ideas y, sobre todo, paciencia. Porque si algo vas a necesitar en este proceso es eso, mucha paciencia. Y créeme, vas a salir de esta.
¿Cuándo es el momento de dejar el chupete?
Vamos al grano: los expertos recomiendan que lo ideal es entre los 12 y 24 meses. ¿Por qué? Pues porque, a partir de ahí, el chupete empieza a ser más un problema que una ayuda. Ya sabes, los dientes pueden empezar a moverse de más, el habla puede retrasarse un poquito… Lo típico. Y claro, cuanto más tarde lo quites, más difícil puede hacerse. Pero tranquilo, no pasa nada si tu peque tiene 2 o 3 años y sigue pegado a su chupete como si fuera su mejor amigo. Cada niño es un mundo, y aquí no hay presión.
Vale, ¿y cómo lo conseguimos dejar el chupete?
Despacito y con buena letra, eso está claro. Aquí van algunas ideas para que la despedida del chupete sea más una fiesta que una tragedia griega:
- Deja que el chupete empiece a «desaparecer» poco a poco: No hace falta quitarlo de golpe, porque eso solo va a traer llantos y noches largas. Empieza por limitarlo a ciertas situaciones, como la siesta o el momento de dormir. Durante el día, intenta distraer a tu peque con juegos, cuentos, lo que sea que le guste. Y si pregunta por el chupete… bueno, de vez en cuando puede «haber desaparecido» misteriosamente.
- La gran despedida: Cuando notes que está más acostumbrado a no usarlo tanto, es el momento de hablarlo. Algo sencillo, sin drama. “Oye, ya eres mayor, ¿qué te parece si decimos adiós al chupete? Quizá el hada de los chupetes pueda llevárselo esta noche y traerte un regalito a cambio…”. Puedes ser creativo. Hazlo divertido, que vea que no es un castigo, sino un paso de “mayor”.
- Celebra cada pequeño avance: Sí, incluso si es solo un día sin chupete. El niño lo está logrando y tú también. Cada pequeño avance merece una celebración. Un abrazo, un «qué bien lo estás haciendo», o incluso una recompensa pequeña. ¡Funciona!
¿Y si no quiere dejar el chupete?
Pues no pasa nada. A ver, lo ideal es que no lo alarguemos hasta que empiece el cole, pero no te agobies si no es inmediato. Hay niños que necesitan un poquito más de tiempo, y no es el fin del mundo. Aquí lo importante es no forzar. Mantén la calma y sigue ofreciendo alternativas. Paciencia, que todo llega.
Qué pasa si sigue utilizando el chupete
Bueno, si a los 3 años sigue con el chupete, lo mejor es consultarlo con tu pediatra o dentista, para asegurarte de que no haya problemas con los dientes o el habla. Pero, ojo, que no cunda el pánico. Lo que más importa es cómo manejes la situación: sin castigos, sin gritos. Al final, es solo un chupete, y lo dejará cuando esté listo.
Las claves para dejar el chupete sin drama
- Empatía y comprensión: El proceso puede ser duro para tu peque. Ponerse en su lugar y entender que el chupete ha sido su “compañero” es clave. No subestimes el poder de unas palabras cariñosas y un abrazo en los momentos difíciles.
- Crea nuevas rutinas: Si el chupete formaba parte de la rutina del sueño, por ejemplo, sustituye ese momento por algo más. Lee un cuento, dale un peluche, crea nuevas formas de consuelo.
- Involucra al niño: Si ya es más mayorcito, dale la opción de participar en la decisión. «¿Qué día crees que podríamos decirle adiós al chupete? ¿Quieres ayudarme a prepararlo?» Hacerle partícipe puede darle una sensación de control y hacer más fácil el proceso.
Por qué es importante dejar el chupete
Ya lo hemos mencionado antes: el uso prolongado del chupete puede tener consecuencias, especialmente a nivel dental. Puede afectar la mordida y, en algunos casos, retrasar el desarrollo del habla. Así que es un paso necesario, pero también uno que no debe hacerse con prisas o sin sensibilidad.
Dejar el chupete es un reto, pero no tiene por qué ser una batalla. Paciencia, comprensión y pequeños pasos harán que tu peque lo supere sin problemas. Y recuerda: no hay una fórmula perfecta, pero sí un montón de maneras de hacerlo más llevadero. ¡Ánimo! Tú puedes con esto, y tu peque también.
Artículo de Monte Pediatras: Pediatras en Madrid