El verano, el sol, las vacaciones… ¡qué maravilla! Pero con todo eso, también llega uno de los peligros que más preocupa a los padres: el golpe de calor en niños. Si alguna vez has visto a tu hijo exhausto, con la piel roja y sudando en un día caluroso, sabes de lo que hablamos. Aquí te explicamos qué es un golpe de calor, cómo prevenirlo y qué hacer si ocurre, porque mejor estar preparado y tranquilo.

Qué es el golpe de calor y por qué afecta tanto a los niños

Un golpe de calor ocurre cuando el cuerpo no es capaz de regular su temperatura interna y se sobrecalienta. Esto suele pasar en días de mucho calor o si los niños están expuestos al sol por largos periodos, sobre todo en actividades al aire libre sin suficiente hidratación. Y, ojo, que los niños son más vulnerables, ya que su sistema para regular la temperatura no es tan eficaz como el de los adultos.

Un golpe de calor no es cualquier cosa: puede ser peligroso y debe ser tratado con seriedad. Los síntomas pueden aparecer rápidamente, y si no se actúa a tiempo, puede derivar en problemas graves.

Cómo prevenir el golpe de calor en los niños

Los más pequeños son especialmente vulnerables a estos episodios debido a su menor reserva de agua y su capacidad de sudoración, lo que favorece un mayor aumento de la temperatura corporal.

Hay que prestar atención a la piel, que puede estar muy caliente o seca, y sobre todo a la aparición de síntomas como fiebre, vómitos, mareo o dolor de cabeza.

En el caso de los bebés, debemos prestar especial cuidado si aparecen irritabilidad, taquicardia, respiración superficial, fatiga, debilidad y calambres.

Éstos son algunos consejos para prevenir los golpes de calor.

MUY IMPORTANTE: Ante cualquier sospecha de que tu hijo/a sufra un golpe de calor, acude al médico.

Síntomas del golpe de calor en niños

¿Cómo saber si tu hijo está sufriendo un golpe de calor? Estos son algunos de los signos a los que debes estar atento:

  1. Temperatura corporal elevada: Si notas que su cuerpo está demasiado caliente, con o sin fiebre, es una señal de alarma.
  2. Piel roja y seca: Al principio, puede sudar, pero cuando la situación se agrava, la piel puede volverse seca.
  3. Mareo y confusión: Si tu hijo se ve desorientado o se queja de mareos, podría estar sufriendo un golpe de calor.
  4. Náuseas y vómitos: Los problemas digestivos, como el malestar estomacal, son otro síntoma común.
  5. Cansancio extremo o debilidad: Si de repente parece exhausto o tiene problemas para mantenerse de pie, es momento de actuar.

Qué hacer si tu hijo sufre un golpe de calor

Si notas los síntomas de golpe de calor en tu hijo, actúa rápido:

  1. Llévalo a un lugar fresco: Lo primero es sacarlo del sol y llevarlo a una zona fresca y sombreada.
  2. Enfría su cuerpo: Usa un paño húmedo en la frente, el cuello y las muñecas, o si es posible, coloca al niño en un baño de agua tibia (¡no fría!) para bajar su temperatura gradualmente.
  3. Hidrátalo con cuidado: Dale agua fresca, pero no helada. Mejor en pequeños sorbos para evitar náuseas.
  4. Consulta a un profesional: Si ves que los síntomas son graves o que no mejoran en poco tiempo, busca atención médica de inmediato. Un golpe de calor necesita tratamiento rápido y efectivo.

El golpe de calor en niños es algo que preocupa, pero siguiendo estos consejos puedes evitar sustos y disfrutar del verano sin preocupaciones. El calor puede ser intenso, pero con un poco de precaución, tus hijos estarán seguros y felices. Así que, no dudes en mantenerlos bien hidratados y protegidos. ¡La diversión está garantizada!

Puedes leer el artículo completo de nuestra pediatra Paula García Romero  en este link