Por tanto: la tos en sí misma no nos debe preocupar, pero sí su causa.
Y para saber qué motivo provoca la tos por la que el niño consulta, los pediatras necesitamos preguntar detalles como: «¿comenzó de repente?” “¿cuánto tiempo lleva tosiendo?”, ¿tose más por la noche?«, “¿la tos se acompaña de expectoración?«, “¿tiene fiebre?«, «¿le cuesta respirar?«, “¿qué ruido hace al toser?” etcétera. Pero, sobre todo, necesitamos explorar al niño; y si podemos escuchar su tos, mejor que mejor.
Entonces, ¿nunca hay que tratar la tos para intentar frenarla? …pues sí, a veces sí, aunque pocas.
Ciñéndome a las enfermedades frecuentes de los niños, hay un tipo de tos que sí interesa tratar: la que corresponde a la laringitis aguda o croup.
Pero volviendo al tema, todo aquél que tenga hijos sabe lo irritante y pesada que puede llegar a ser la tos en un niño… sobre todo si ocurre durante la noche, por mucho que sea un mecanismo maravilloso que tiene el cuerpo para defenderse de diferentes invitados no deseados en las vías respiratorias. Vamos a ver algunas de las causas de tos, yendo de menos a más frecuentes.
Por un lado, están las causas de tos poco frecuentes:
Por otro lado, y entre las causas algo más frecuentes:
Vistas las etiologías anteriores, pasamos a la causa más frecuente de la tos en los niños: la producida por infecciones respiratorias mayoritariamente víricas.
Esta tos es buena, necesaria e imprescindible para que un niño atraviese con éxito todos los virus a los que se ha de enfrentar durante su infancia.
Como ya hemos visto, los mocos “no bajan al pecho” sino que se producen en el pecho mismo para defenderse de los microbios que infectan las vías respiratorias: los mocos son defensas eficaces. Pero toda esa mucosidad no debe quedarse ahí, en los bronquios, porque obstruiría la vía aérea: se saca tosiendo. Así que… NO interesa cortar la tos.
Así de sencillo es. Esta tos producida por infecciones respiratorias víricas es una tos típicamente “húmeda” y… muy molesta para el niño. Además –mala noticia– puede durar bastantes días una vez superado el catarro en cuestión y suele empeorar por la noche.
Para rizar el rizo, la presión que se produce mediante el mecanismo de la tos para expulsar el moco frecuentemente favorece también la expulsión de lo que haya en el estómago: es decir, los niños a menudo vomitan en los accesos de tos, sin que esto signifique que la tos sea más grave.
Puedes seguir a nuestra pediatra Sara Murias en su blog unfonendoenvillamocos.com