Endocrinología pediátrica

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La endocrinología pediátrica es una especialidad médica que trata a niños y adolescentes con enfermedades relacionadas a las glándulas y las hormonas.
Algunas de estas patologías se traducen en problemas de crecimiento, de la tiroides y la pubertad.

SOBREPESO/ OBESIDAD

La obesidad infantil es uno de los grandes problemas del siglo XXI. Estudios recientes confirman que en España estamos sufriendo una epidemia de obesidad infantil.

Para la estimación del sobrepeso y la obesidad en la infancia se pueden utilizar distintos indicadores.  El más utilizado es el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) que se calcula dividiendo el peso por la altura al cuadrado.

Como los niños/as siempre están en crecimiento, no hay una cifra establecida de IMC para ellos. Lo que utilizamos en la población infantil son unas tablas que relacionan el IMC con el sexo y la edad, y según dónde se sitúe el IMC dentro de estas tablas podemos saber si el niño/a tiene:

  • Sobrepeso: aquellos que tienen un IMC dentro del 15% de la población con un IMC mayor para su edad y sexo.
  • Obesidad: los que están en el 5% de población con un IMC mayor para su edad y sexo.
Tan solo el 1% es secundaria a síndromes genéticos y/o endocrinológicos. El 99% de los casos se producen por una obesidad debida a la alimentación u obesidad nutricional, en la que los niños comen más de lo que gastan. Como sabemos, para evitar una ganancia excesiva de peso debe existir un equilibrio entre la ingesta de nutrientes y el gasto energético o energía que utilizamos para caminar, respirar, hacer la digestión, etc. Por ello es tan importante el control de la alimentación y la realización de actividad física. En los últimos años se ha observado un aumento de la tasa de sobrepeso y obesidad infantil en nuestro país, debido principalmente al aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y a un estilo de vida sedentario. Los niños y adolescentes invierten mucho tiempo en ver la televisión, usar la tablet, el ordenador, las videoconsolas… en lugar de realizar deporte o simplemente tener una vida más activa.

Es una enfermedad crónica que puede producir complicaciones a lo largo de toda la vida. La obesidad infantil puede acarrear problemas tanto a nivel físico, emocional como social:

  • Existe un aumento de los factores de riesgo cardiovascular. Estos pacientes suelen tener cifras altas de insulina en los controles analíticos que si no se corrigen darán lugar a alteraciones de la glucosa y en un futuro próximo a diabetes tipo 2. El colesterol con frecuencia también está elevado así como la tensión arterial.
  • El aumento de peso corporal puede repercutir en la salud musculoesquelética. Pueden aparecer, por ejemplo, problemas en las articulaciones de la cadera o rodillas en niños/as con obesidad.
  • Asimismo, también pueden aparecer complicaciones gastrointestinales, respiratorias y/o dermatológicas y trastornos del sueño como como apnea obstructiva del sueño.
  • La calidad de vida puede verse afectada en los menores obsesos. Algunos tienen baja autoestima ya que perciben una peor imagen de sí mismos pudiendo afectar a las relaciones con sus compañeros y amigos.

Además, la obesidad en la infancia y adolescencia se asocia a un mayor riesgo de obesidad en la edad adulta. Se conoce que, entre un 42% y un 63% de los niños/ con obesidad en la edad escolar, presentarán obesidad en la edad adulta.

Se debe individualizar cada niño/a pues cada persona es diferente y no todas las estrategias son útiles para todos.

El objetivo principal no es la pérdida de peso aislada pues el beneficio es pobre a largo plazo. Las recomendaciones son enseñar y aplicar distintas medidas para que el paciente y su familia aprendan a llevar a cabo hábitos saludables útiles para toda su vida.

En la consulta valoraremos hábitos cotidianos como la forma de hacer la compra, el modo de cocinar o las costumbres en la mesa, entre otras. Obviamente, daremos pautas de alimentación incentivando el consumo de productos saludables e intentando hacerlos más más atractivos para los pequeños, ¡así será todo mucho más fácil! El sedentarismo lo dejaremos a un lado animándolos a que practiquen actividad física.

HIPOCRECIMIENTO

Un motivo de preocupación frecuente para los padres es observar que sus hijos no crecen a un ritmo adecuado o que presenten una talla inferior a la de los niños y/o niñas de su edad.

 

Consideramos hipocrecimiento en las siguientes situaciones y todas son objeto de estudio:

  • Talla baja: cuando la estatura de un niño/a es inferior al percentil 3 o inferior a -2 desviaciones estándar (DE) en las curvas estándares de crecimiento utilizadas para su sexo y edad en su población de referencia.
  • Niño o niña con una estatura normal pero muy inferior (-2DE) a su talla diana (esta talla se calcula a partir de la estatura de los padres utilizando una fórmula matemática) o con un pronóstico de talla adulta muy alejado (-2DE) a su talla diana.
  • Velocidad de crecimiento enlentecida para su edad y sexo, mantenida, al menos, durante 2 años.

El crecimiento es un proceso complejo en el que interactúan e influyen multitud de factores, entre ellos destacamos:

  • Factores genéticos: la talla de una persona viene determinada por la de sus progenitores. Por ello, en la valoración del crecimiento de un paciente se tiene como referencia la “talla diana”, calculada a partir de la altura de la madre y el padre como se ha mencionado. Asimismo, enfermedades de causa genética pueden influir en la talla final de la persona.
  • Factores hormonales: para que la velocidad de crecimiento sea la adecuada, todas las hormonas que influyen sobre el crecimiento (hormonas tiroideas, hormona del crecimiento, etc.) debe estar correctamente reguladas y dentro de los rangos de normalidad. Por lo tanto, en un paciente con talla baja o con hipocrecimiento, es preciso realizar un estudio hormonal completo.
  • Factores nutricionales: un adecuado estado nutricional es necesario para un crecimiento óptimo, ya que en el caso contrario el escenario no será el adecuado para alcanzar la talla final marcada por la genética. Debido a ello, la valoración nutricional es fundamental dentro del estudio de talla baja.

A lo largo de la vida del niño/a pueden existir periodos, como puede ocurrir tras presentar una infección, en los que se observe un estancamiento en la talla o el peso. Posteriormente, se suele presentar una fase de “crecimiento recuperador” tras la cual el niño/a se sitúa de nuevo en sus percentiles de talla habituales. Por ello, una medida aislada de la talla tiene poca validez. Sin embargo, es motivo de estudio un estancamiento en la velocidad de crecimiento, una talla baja mantenida o una caída persistente en los percentiles de talla.

Entre las posibles causas encontramos: talla baja debida a una talla baja familiar, a un retraso constitucional del crecimiento y desarrollo, a enfermedades de causa genética, a un déficit de hormona de crecimiento, sin causa conocida (talla baja idiopática), entre muchas otras más.

Como hemos mencionado, para optimizar el crecimiento de un individuo es primordial asegurar un adecuado estado nutricional. Además, la presencia de enfermedades crónicas o recidivantes puede ser también motivo de talla baja por lo que es fundamental que sean tratadas correctamente.

En algunas ocasiones, los niños/as se pueden beneficiar del tratamiento farmacológico con la hormona de crecimiento recombinante humana (rhGH). Consiste en administrar de forma exógena, mediante inyecciones diarias, hormona de crecimiento similar a la que produce nuestro cuerpo. Previamente es obligatorio realizar un estudio hormonal completo y descartar patologías de base. Dicho tratamiento debe ser pautado y supervisado por un Endocrinólogo Pediátrico.

PUBERTAD PRECOZ

La pubertad es el período de la vida de la persona en el que se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y se alcanza la capacidad de reproducción. Este es uno de los motivos más frecuentes en la consulta de endocrinología.

La edad fisiológica de inicio de la pubertad es a los nueve años en las niñas y a los diez años en los niños.
Si la pubertad comienza antes de esta edad diferenciamos:

  • Pubertad adelantada: cuando se inicia entre los ocho y nueve años en las niñas, y entre los nueve y diez años en los niños. Se considera una variante de la normalidad por lo que no es motivo de preocupación ni de tratamiento médico.
  • Pubertad precoz: cuando se inicia antes de los ocho años en niñas y los nueve años en los niños.

Los signos clínicos que aparecen en la pubertad precoz son los mismos que los de la pubertad normal, pero acontecen antes de lo previsto.

En las niñas observaremos:

  • La clínica inicial es el aumento del desarrollo mamario. Lo más habitual es que apreciemos en nuestra hija el botón mamario e incluso se pueden quejar de “molestias” en las mamas.
  • Una aceleración del crecimiento.
  • La aparición de la primera menstruación, pero esto ocurre en una fase mucho más avanzada.
  • Pueden asociar, o no, vello en el pubis y en las axilas, acné y/o cambio en el olor corporal.


En los niños:

  • Lo que primero ocurre, aunque suele pasar desapercibido, es el aumento del volumen testicular, seguido del aumento del tamaño del pene.
  • Un aumento del ritmo de crecimiento.
  • La aparición de vello en el pubis y en las axilas, acné y cambio en el olor corporal.
  • En fases más evolucionadas, cambios en la voz y aparición de la nuez.

Existen dos grupos principales según el origen de la pubertad:

  1. Pubertad precoz central, cuando son las hormonas producidas por el hipotálamo o la hipófisis (ambos son estructuras que se localizan en el interior del cerebro y controlan muchas de las funciones de los órganos de nuestro cuerpo) las que se liberan antes de tiempo estimulando a los órganos sexuales y activando la pubertad. Se produce tras traumatismos, cirugías o tumores cerebrales, infecciones del sistema nervioso central, malformaciones, etc. Lo más frecuente es que no lleguemos a conocer la causa y se llama “pubertad precoz central idiopática”, es mucho más habitual en niñas que en niños.

  2. Otra posibilidad es que los ovarios o testículos inicien la producción hormonal propia de la pubertad antes de lo establecido, se conoce como pubertad precoz periférica. Puede ocurrir tras tumores testiculares u ováricos, síndromes genéticos, administración de determinados fármacos, etc.

La vamos a sospechar en los niños y niñas que comiencen con signos clínicos puberales antes de lo habitual. En estos casos se deben realizar una serie de pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico. Entre ellas: estudio de la edad ósea mediante una radiografía de muñeca, analítica hormonal completa, ecografía abdomino-pélvica, a veces también se solicita una prueba de estímulo que se hace en el laboratorio (test LHRH) y/o resonancia magnética cerebral.

El tratamiento depende de la causa que la haya originado. Por ejemplo, si la causa es un tumor ovárico o testicular el tratamiento será quirúrgico.

 

En el caso de la pubertad precoz central el tratamiento es médico. Los fármacos más utilizados son los análogos de la GnRH que se administran mediante inyecciones intramusculares cada 28 días. Con este tratamiento se consigue suprimir la producción hormonal hipofisaria propia de la pubertad y por consiguiente no estimular a los ovarios ni a los testículos, de este modo no tendrán lugar los cambios físicos de la pubertad.

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